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Conflictos geopolíticos: Los escenarios ayudan a ordenar la incertidumbre.
Conflictos geopolíticos: Los escenarios ayudan a ordenar la incertidumbre
En el marco de lo que está marcando la pauta mediática por estos días, Pablo Méndez, Gerente de LarrainVial Estrategia, propone una mirada pragmática frente a la incertidumbre geopolítica, desplazando el foco desde las narrativas políticas hacia su verdadero impacto económico: el precio del petróleo. A través del análisis del rol estratégico del estrecho de Ormuz y la construcción de escenarios de mercado, el autor plantea que, más que anticipar ganadores o duración de los conflictos, lo relevante es evaluar si habrá disrupciones en la oferta energética global.
Lee su columna a continuación:
En geopolítica, todos tienen opinión. Sin embargo, cuando se trata de precios, hay una sola pregunta que importa. En este caso, no es quién gana ni cuánto dura el conflicto -porque, siendo honestos, nadie lo sabe-, sino qué pasa con el petróleo.
El foco está en el estrecho de Ormuz. No es un detalle técnico: por ahí pasa una fracción relevante de la oferta global de crudo. Por eso, más que los titulares, lo que importa es si el conflicto escala hacia una disrupción efectiva en ese flujo.
Los escenarios ayudan a ordenar la incertidumbre. Hoy, en el mercado se discuten principalmente tres, basado en las proyecciones de terceros: (1) uno acotado implica un shock transitorio, con precios que suben y luego corrigen. Un escenario intermedio —que con el paso de las semanas ha ido ganando mayor probabilidad- supone un conflicto más largo, pero sin daño estructural en la infraestructura energética, con el petróleo moviéndose en un rango alto (USD 90–130). El riesgo de cola es el tercero: interrupciones persistentes o daño a la capacidad productiva, donde la oferta global podría caer hasta 8–9% y el petróleo acercarse a USD 150.
Por ahora, el mercado parece inclinarse por algo menos dramático. Los precios han reaccionado, pero sin señales de estrés sistémico.
El canal de transmisión tampoco es el de siempre. Las economías hoy son menos intensivas en petróleo, por lo que el impacto directo en crecimiento es más acotado. El problema es la inflación. Un petróleo en niveles altos introduce presión adicional sobre la política monetaria de los bancos centrales. Sin ir muy lejos, ya no se esperan recortes por parte del Fed.
La conclusión es menos épica de lo que sugieren los titulares. Esto no se trata de geopolítica, sino de oferta de energía. Mientras esa oferta no se vea significativamente afectada, los mercados tienden a absorber el shock. Si cambia, el escenario sin duda se torna más complejo.
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